Friday, September 03, 2010

Lost o el día del salto al agujero



Cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando no pudo sino pensar que se encontraba viviendo una situación absurda. Estoy en medio de una isla, en una selva; estoy huyendo de algo que no sé qué es… pero siguió corriendo. Estaba sola, el cielo empezaba a oscurecerse y ella, a desesperarse. ¡Tengo que encontrar un escondite, un lugar en el que no puedan encontrarme! Las hojas verdes se habían vuelto una, sintió que había estado dando vueltas en círculo. Entonces encontró un agujero profundo; estaba entre un par de grandes rocas. Se detuvo para inspeccionarlo. Lanzó un trozo de madera pero no escuchó el golpe seco de la caída. De pronto, aquella extraña cosa que la perseguía rugió tan fuerte que no lo pensó ni un segundo y brincó al pozo.

El reloj despertador sonó tal como lo hacía todas las mañanas, pero ella no podía despertar ¡Qué sueño tan profundo! Estaba verdaderamente perdida en esa isla, en el fondo de aquel pozo. Pasaron diez minutos y el reloj despertador volvió a sonar. Con todas sus fuerzas se encaramó a las rocas que pendían de la pared y comenzó a trepar. El reloj despertador volvió a sonar. Un leve sonido ring ring llegó hasta el fondo del pozo. Esto sí que es extraño, ¿qué podría estar haciendo un reloj despertador en medio de una isla desierta? Siguió trepando, sin parar. Al llegar a la superficie un gran oso polar le dio la mano. ¡Sube, el autobús escolar espera en la puerta de tu casa! Siento mucho haberte asustado con mis rugidos, pero era importante que despertaras, llegarás tarde…

Cuando abrió los ojos lo primero que vio fueron las sábanas de la cama revueltas y en el piso. De verdad estuve luchando mucho y muy fuerte… ¡qué orgullosa estoy de mí! De un salto dejó la cama y se puso el uniforme; la camisa blanca muy bien planchada que había dejado su madre una día antes sobre el buró, la falda roja a cuadros y las calcetas azul marino. Sacó del closet sus zapatos negros de goma y agujetas y se los puso. Luego pasó el cepillo por su cabello hasta alisarlo y peinarlo en una coleta. Se puso luego el moño blanco y los aretes de plata en forma de pequeños osos. Bajó a la cocina, tomó el licuado de chocolate y pensó ¡qué bien me habría caído uno de éstos cuando estaba en el pozo! Salió corriendo y subió al autobús. ¡Qué difícil había sido sobrevivir en la selva! estaba tan contenta de estar despierta… se recargó en la ventanilla y observó las casas que aparecían frente a ella para luego desaparecer en la nada, como si nunca hubieran existido. También la realidad a veces es extraña…

El autobús tomó rumbo hacia el colegio, desde afuera se observaba el rostro de la pequeña como si se le viera desde un sueño lejano, como si fuera el esbozo difuso de algo, como un pensamiento.

Noemí Mejorada at 9:16 AM

6comments

6 Comments

at 9:30 AM Anonymous Villegas said...

No mamar! Regresó la Rota Beauvoir

 
at 9:33 AM Blogger rotabeauvoir said...

Ja! sí, y un día antes de mi cumpleaños! :D

 
at 9:39 AM Blogger Vala Sailhin said...

voy a tener que desempolvar la cuenta de blogger!....qué emoción!!!...

 
at 9:40 AM Blogger rotabeauvoir said...

Aunque sigue poniéndose sus moños, esa cuenta de blogger... ya te la sabes! :D

 
at 10:32 AM Blogger YaYa said...

mimi is back!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 
at 10:35 AM Blogger rotabeauvoir said...

<3

 

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